La pesadilla acaba con el encuentro de los restos mortales de María C. G. en una montaña de Zalapa
La localización de parte de los restos mortales de María C. G. se da la tarde de ayer, al segundo día de la reconstrucción de los hechos que Judith Mora Riofrío, fiscal de Loja, ejecuta desde el último lunes con la presencia del Franco Z. C., autor confeso de la retención, supuesto ultraje sexual y muerte.
El trabajo de los agentes de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased) fue arduo y desde el sábado 7 de abril de 2018 no ha parado hasta ayer, que encontraron esos restos mortales y hoy continuarán con la búsqueda.
A los 11 días
Los uniformados durante 11 días no dejaron de excavar por una montaña del barrio Zalapa, en donde queda una quebrada, ubicada al noroccidente de la urbe. Al lugar acudieron los fiscales Bella Castillo Hidalgo, Bolívar Figueroa Castillo y Judith Mora Riofrío; y Rodrigo Galván Calderón, fiscal provincial.
A las 18:15 llegó la mamá de la niña María C. G. y acudió al lugar del hallazgo en donde los uniformados encontraron un cráneo pequeño y varios huesos correspondientes a un esqueleto de un niño o niña los cuales serán analizados para extraer el ADN y compararlos con los ascendientes de la niña.
Pruebas de ADN
Eduardo Jaramillo Aguirre, gobernador de Loja, estuvo presente, y tras lamentar lo sucedido destaca el trabajo de la Fiscalía y de la Policía Nacional que encontraron esas osamentas, mas dijo que se deben someter a las pruebas científicas de ADN que determinen que corresponden a María C. G.
“Entendemos el dolor de la familia que ha estado presente. Un Geólogo también intervino para ayudar a entender el comportamiento que tendría el suelo en donde estaba un relleno de tierra en donde el presunto sospechoso habría dejado el cuerpo”, precisa Jaramillo Andrade.
Cuatro años de dolor
El miércoles 22 de enero de 2014 María C. G., de 7 años de edad, quien estudiaba en la unidad educativa Santa Mariana de Jesús, sección vespertina, desapareció. Ese día su madre la envió a comprar conos de helado para preparar las espumillas que ella vendía en una parada de buses de la localidad.
Desde ese día su madre no dejó de buscarla. Ella, junto a sus familiares, organizaron dos marchas, para sensibilizar a las autoridades de hace cuatro años. A María C. G. la recordarán sus familiares por las canciones que ella interpretaba y que sus compañeras y vecinos escuchaban con encanto. (WSV)
LA CIFRA
2014 DESAPARECE la niña en las calles Rocafuerte y Lauro Guerrero
Fuente: Diario la Hora